miércoles, abril 29, 2015

Fusión sin Confusión

Porqué a muchos puristas no les gusta la palabra Fusión? Sospecho qué es porqué se ha hecho un mal uso de ella, porque no veo otra manera de enfocar la evolución en cualquier área creativa. Creo que es un camino como cualquier otro para abrir mentes y sacar corazas, para mejorar (o no) y llegar más allá.

Llevo tiempo dando vueltas al tema y precisamente en su mensaje para el Día Internacional de la Danza 2015, Israel Galván, bailaor y coreógrafo español, me sorprende expresando en buena parte lo que yo pienso:
Me gusta la palabra fusión. No como palabra de marketing, confusión para vender un determinado estilo, una marca. Mejor fisión, una mezcla atómica: una coctelera [...]. Y con todos estos ingredientes hacer una bebida agradable e intensa, que esté rica o amarga o se te suba a la cabeza. Nuestra tradición también es esa mezcla, venimos de un cóctel y los ortodoxos quieren esconder su fórmula secreta. Pero no, razas y religiones y credos políticos,¡todo se mezcla!, ¡todos pueden bailar juntos!. Quizás no agarrados, pero sí unos al lado de los otros.

Foto: Michael Shaheen
Creo que da en el clavo, la Fusión puede conllevar confusión, precisamente cuando se nos intentan vender como Fusión cosas que no lo son, dando mala fama a ese concepto. A veces veo etiquetas "fusión" en lugares en los que debería poner "mediocre". Sí, esas veces en las que un bailarín no sabe usar una técnica o estilo concreto y para no parecer un intruso, añade la palabra "fusión" para diluir su falta de base. O esas otras veces que algún periodista que no sabe lo que está viendo dice que es una "fusión" para no mojarse demasiado y que el maravilloso mundo de las etiquetas no se desmorone. Eso no gusta a nadie, pero es que eso no es la fusión.

Fusión: Con origen en el latín fusĭo, el concepto de fusión permite describir al acto o consecuencia de fundir o fundirse (es decir, de derretir y licuar diversos cuerpos sólidos como el caso de los metales y lograr que de dos o más cosas quede sólo una).

Lo dice claramente el diccionario, para fundir hay que tener dos cuerpos sólidos, licuarlos y conseguir que queden sólo uno. Nadie dijo que fuera fácil. Fusionar en Danza significa dominar plenamente un estilo, entender su estructura, su funcionamiento, interiorizar sus flujos. Eso implica muchos años de práctica, de investigación, de comparaciones y de trabajo. No es tan fácil como la coctelera de Galván, pero siguiendo con la metáfora culinaria, digamos que un cocinero no puede hacer cocina fusión si antes no sabe cocinar. Obvio.

Foto: Frank Kovalchek
El proceso de la fusión en las danzas folclóricas (o urbanas hoy en día) es algo más natural. Ritmos y movimientos que viajaron con tribus nómadas desde la India hasta España, por ejemplo. Bailes que empezaron bailándose en un templo y han llegado a las calles de un ghetto. Las danzas se mueven y avanzan, crecen y se funden, se bifurcan, evolucionan como si tuvieran vida propia. Porqué deberían pararse? En estos tiempos de grandes movimientos migratorios y de globalización sería absurdo pensar que la Danza no debe moverse, que se debe quedar en una caja cerrada de algodones, o en un corsé. La Danza (en mayúsculas) seguirá su camino, pongamos la etiqueta que pongamos y nos guste más o menos.

La Danza la hacen los que danzan, y a veces llega un momento en que un estilo se queda pequeño, el movimiento se hace repetitivo y no canaliza nada, sólo ahoga al creador y lo apaga, a no ser que evolucione, que piense, que investigue... y que de un paso más. Puede que se equivoque, o que no consiga nada (no todo puede fusionarse), pero si no fuera por esos intentos hoy no tendríamos flamenco o swing, por poner ejemplos bien populares y conocidos.

Como dice Israel Galván, bailemos juntos! Así podremos aprender los unos de los otros y cuando un movimiento nos ahogue, tomar prestado otro, para poder seguir creando y para poder seguir bailando, que es lo que importa.